No es un hasta nunca, es un hasta pronto

Tu te marchas, en cambio
yo aquí me quedo
abrazado a mi frió,
que era tu mismo frío
al frío de tus manos,
y el calor de tu cuerpo;
al recuerdo de tu bella sonrisa
y el brillo de tus ojos.

Pero antes de que te vayas
pon todo en tu maleta,
más no te olvides de mis lagrimas…

PD: Las voy a extrañar, pero las quiero mucho. 🙂