Optimismo

Puntual, como todos los días, salía temprano rumbo al trabajo, despertaba y empezaba a trazar su día, siempre pintaba muy bien, café, algún panecillo, correr por central park, ver el atardecer sentado en aquella banca, su favorita, mientras las damas guapas que pasaban por ahí, no podían evitar verlo, algunos de sus amigos le decían Marlon Brandon, por guapo.

Este día no es distinto, antes de salir el sol, sin necesidad de un despertador, abre sus ojos, sonríe y hace una plegaria. Toma un baño rápido, se enjuaga los dientes, se ve al espejo y peina su cabello, se pone su ropa favorita (toda su ropa es su favorita) y, sale a trabajar.

Saluda a Juan, un vecino mexicano que vive en la misma calle, después saluda a Henry, un viejo que no cuenta su historia, pero que es querido en aquel barrio, le invita el desayuno y Henry le agradece, que después le toca invitar a Él.

Llega a su oficina, habla con sus compañeros, planea la logística, después saca los reportes de un día anterior, conoce los puntos donde están fallando, llama a una mujer, Danielle. En vez de reprimirla, le da consejos de cómo es que puede subir su productividad, al final, esta empresa la componían todos y, ella, era una pieza fundamental. Después del choro, Danielle sale sonriente, con toda la actitud.

Ya son las 9:00 a.m. tiempo de ver el pronóstico del clima, observa atento el monitor, mientras se desplazan las temperaturas máximas y mínimos, para después dar paso al pronóstico de los 5 siguientes. Dentro de dos días lloverá, toma nota, saca ese aparato que siempre lleva, la última tecnología, como siempre, planea y analiza que el clima no sea un problema, sino tendrá que replantear la logística. En ocasiones los camiones en días de lluvia se demoran un par de horas o más. Él sabe que eso no es bueno, pues apenas y tienen material para el día a día, deja de preocuparse y sonríe.

Así pasa el día trabajando, apoyando a sus compañeros, analizando los resultados, anticipando los posibles errores.

El trabajo termina y este corre a Central Park, se sienta, le da de comer a las palomas, ve a parejas caminando, amándose, tiradas en el césped, disfrutando el sol, quizá también han escuchado que pronto va a llover.

Un par de mujeres guapas, pasan frente a él, sonríen, murmuran entre ellas, a nuestro amigo no le queda otra más que sonreír, pues recuerda lo que dicen sus amigos y esa absurda comparación, ahí se queda sentado, leyendo un diario vespertino, para después dar paso a su momento favorito del día, ver como se esconde el sol.

Es tiempo de ir a casa, de regreso saluda a Henry, este le llama y le ofrece un vaso de café, es del bueno, de la quinta avenida. Lo disfruta y camina, mientras llega a su hogar, saluda al vecindario, creo hoy no ha sido un buen día para todos.

Llega, a su cama y pone el periódico en el mueble a un lado de su cama, después, sonríe, hoy ha sido un buen día, mañana será mejor, cierra los ojos y duerme.

Esta es la historia de una persona, que ha pasado los días vagando por las calles de la gran manzana, vive en un callejón, junto con otras 20 personas, trabaja recolectando cartón, pero no pierde la fe, sabe que cada día siempre irá mejor.

[Fuente de Sodas]